5 de noviembre de 2012

A un Mes... Cuenta atrás

Inmaculada Concepción
Patrona de San Miguel de Abona

La muerte y la resurrección de la carne


A todos nos preocupa la muerte, sin embargo, para los cristianos no debe ser motivo de angustia y desesperación. A través de la muerte, el hombre consigue llegar a su fin último que es volver a Dios de quien procede. Sabemos que un día vamos a resucitar con Cristo, pero para esto es necesario "dejar este cuerpo para ir a morar cerca del Señor" (2Co 5,8). La muerte es el final de la vida terrena. Nuestras vidas están sometidas al tiempo, en el cual cambiamos, envejecemos y, como todo ser vivo, tenemos un término, que es la muerte. Ante esta realidad, debemos pensar que contamos con un tiempo limitado para llevar a término nuestra vida y vivir de acuerdo a la voluntad de Dios.

La muerte fue transformada por Cristo
 

Jesús, Hijo de Dios, sufrió también la muerte, propia de la condición humana. Su obediencia, transformó la maldición de la muerte en bendición y promesa de resurrección. ( Cf. Rm 5, 19-21). 
Gracias a Cristo, la muerte cristiana tiene un sentido positivo. La novedad consiste en que por el Bautismo, el cristiano está ya sacramentalmente muerto con Cristo, para vivir una vida nueva; y si morimos en la gracia de Cristo, la muerte física consuma este "morir con Cristo" y perfecciona nuestra incorporación a Él en su acto redentor.

En la muerte Dios llama al hombre hacia sí. Es el fin de la peregrinación terrena del hombre, del tiempo de gracia y de misericordia que Dios le ofrece para realizar su vida terrena según el designio divino y para decidir su último descanso. 

El cristiano que une su propia muerte a la de Jesús ve la muerte como una ida hacia Él y la entrada en la vida eterna. Esto no quiere decir que no se sienta tristeza y dolor ante la muerte propia o de un ser querido, pero, es diferente afrontar el dolor con la esperanza de que un día volveremos a reunirnos ante el Señor.

¿Cómo resucitan los muertos? 

 Resucitar quiere decir, volver a la vida aún muerto. .La esperanza en la resurrección corporal de los muertos se impuso como una consecuencia lógica de la fe en un Dios creador del hombre todo entero, alma y cuerpo. Esperar la resurrección, es otro misterio de la vida cristiana, que se fundamenta en las promesas hechas por Dios en su Palabra

19 de octubre de 2012

Reunión Consejo Pastoral Interparroquial

Lunes 22 de Octubre, a las 20'00 h. Consejo Pastoral Interparroquial en el templo de San Miguel.

Domund 2012



   El lema “Misioneros de la fe” se sitúa en el centro de la Cruz. En ella Jesucristo entregó su vida. De ella nace el don de la fe que como gracia reciben los bautizados. Mirar la cruz suscita la súplica de los apóstoles: “Auméntanos la fe” (Lc 17,5).

  Al pie de la Cruz están unas manos abiertas mostrando el mundo. Es la humanidad, diseminada por los cinco continentes, que está llamada a acercarse a la Cruz. Se pretende hacer más visible gráficamente la intrínseca unidad de la humanidad con el Redentor.

   Son las manos de los misioneros, que presentan, con sus vidas, a la humanidad, para que sea bendecida con el don de la fe que brota de la Cruz salvadora.  

Catecumenado y Confirmación de Adultos


16 de octubre de 2012

Celebración en Cruz Ballena


Celebrada ayer, 3er Lunes del mes, a las 18'00 h. la Eucaristía, en la capilla de Ntra. Sra. del Rosario de Fátima y la Santa Cruz, en el núcleo sanmiguelero de la Cruz Ballena.
Y contando a partir de ahora, con el rezo del rosario cada Lunes a las 18'00 h., menos el tercer lunes, que el rezo del rosario será a las 17'30 h. y la Eucaristía a las 18'00 h.


15 de octubre de 2012

Comienza el Catecumenado

De nuevo vuelve la oferta del Catecumenado. Hoy, Lunes 15 de Octubre, comienza en San Miguel y el Miércoles 17, será el turno de Llano del Camello.

14 de octubre de 2012

Eucaristía en la Cruz Ballena


 Mañana, día 15 de Octubre, Eucaristía a las 18'00 h. en la Capilla de la Cruz Ballena.

Signo del Año de la Fe

Simbología del signo del Año de la Fe:

La puerta de la fe: La puerta de la fe» (cf. Hch 14, 27), que introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia, está siempre abierta para nosotros.

El Bautismo: Atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida. Éste empieza con el bautismo (cf. Rm 6, 4), con el que podemos llamar a Dios con el nombre de Padre, y se concluye con el paso de la muerte a la vida eterna, fruto de la resurrección del Señor Jesús que, con el don del Espíritu Santo, ha querido unir en su misma gloria a cuantos creen en él (cf. Jn 17, 22).

El Credo: Profesar la fe en la Trinidad –Padre, Hijo y Espíritu Santo– equivale a creer en un solo Dios que es Amor (cf. 1 Jn 4, 8): el Padre, que en la plenitud de los tiempos envió a su Hijo para nuestra salvación; Jesucristo, que en el misterio de su muerte y resurrección redimió al mundo; el Espíritu Santo, que guía a la Iglesia a través de los siglos en la espera del retorno glorioso del Señor.
Seis velas, que representan los 6 artículos del Credo: Creer en Dios, Creer en Jesucristo, Creer en el Espíritu Santo, Creer en la Iglesia, Creer en el perdón de los pecados, Creer en la comunión de los santos y en la vida eterna.

La Palabra de Dios: Se cruza ese umbral cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma.

Cartel Año de la Fe: El Papa convoca un Año de la fe. Comenzará el 11 de octubre de 2012, en el cincuenta aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, y terminará en la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, el 24 de noviembre de 2013


Palabras del Papa Benedicto XVI: Sucesor de Pedro, piedra de la Iglesia, convoca un año de gracia, quien nos anima a revisar nuestra fe.