2 de enero de 2015

CANTO DE ACCIÓN DE GRACIAS

CANTO DE ACCIÓN DE GRACIAS

Al final del año es el momento ideal para la acción de gracias, para agradecer a Dios, nuestro Padre, cuanto hemos recibido, ya que todo don procede de Él. La gratitud a Dios y a los hermanos es la nobleza más profunda del ser humano. Quien no es agradecido, es como si una parte de su existencia quedase muerta, sin vida. El agradecimiento y la alegría van unidos; porque una persona agradecida es alegre.

¡Tenemos tanto que agradecer a Dios! Pararnos un momento, en el transcurso del año, es esencial; una necesidad interior; para desde el silencio orante hacer memoria, de los dones, gracias y bendiciones recibidas. Y por todo ello queremos simplemente decir: ¡gracias, Padre!

Gracias por el don de la vida, el don del bautismo, el cual nos otorga la gracia de ser hijos de Dios, miembros de su Iglesia y hermanos de todos los hombres. Gracias por el don de la fe, sin la cual la vida carece de sentido; porque todo es diferente vivido desde la fe. A la fe se une la esperanza y el amor, los tres “pilares” que dan consistencia, seguridad y estabilidad a nuestra vida cristiana. Cuando alguno de estos “pilares” falta, nuestra vida se tambalea y se desestabiliza, porque le falta el verdadero cimiento que es la vida teologal. Gracias al Espíritu que en el bautismo nos infunde estas tres virtudes.

Gracias por el don de la familia, la primera escuela y maestra que nos va educando en los valores humanos y cristianos; enseñándonos a caminar en la vida, desde el amor, la responsabilidad, el respeto, la tolerancia y la libertad.

Gracias por el don de la amistad, por las personas que a lo largo y ancho de nuestro camino, se van entrecruzando en nuestra vida; personas tan distintas, unas de otras;pero todas maravillosas; las cuales nos ayudan a caminar con ilusión renovada y gozo en el corazón. La primera y principal amistad es la de Jesús: “el nos llama amigos, y nos ofrece sinceramente su amistad; y de esta amistad con Jesús parten todas las demás amistades.

¡Y cómo no agradecer al Padre el don de su propio Hijo, el cual nos ha revelado la ternura y el amor del Padre! Y al Hijo, Jesús, que se ha entregado por amor, para salvarnos y llevarnos al Padre; ¡cómo no estar eternamente agradecidos por su don total al plan de Dios para hacernos hijos de Dios y llamarnos amigos; invitándonos a vivir en relación de intimidad con la Trinidad!
María, la madre de Jesús y nuestra madre, cantó su magníficat, su acción de gracias por las maravillas que Dios hizo en ella y con ella. Con María atrévete, tú también, a cantar las maravillas que Dios ha hecho en tu vida, nadie como tú lo sabe. Sé sencillo, humilde y pequeño y reconoce los dones y gracias que Dios te ha dado y canta tu propio magníficat, tu acción de gracias.

Vivir la acción de gracias al Padre en el Hijo por el Espíritu, significa vivir la vida en plenitud. Salir de tu pequeño mundo, para abrazar con ternura la humanidad toda entera, así como nosotros somos abrazados por la Santísima Trinidad.

Dios, y Padre de todos los hombres, al terminar este año 2014 queremos decirte Gracias: gracias por lo que somos y por lo que estamos llamados a ser, por cuantos dones nos has dado; gracias también por todo cuanto nos ha hecho gozar y sufrir; por aquello que no hemos comprendido y que queda envuelto en el misterio. También nos atrevemos a darte gracias por nuestras faltas, errores, omisiones y debilidades; ellas nos muestran que estamos en camino, que somos humanos y seres imperfectos, necesitados de tu salvación. Gracias, Padre, de ternura y bondad.


Sor Carmen Herrero Martínez

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